Llegada esta época del año, las vacaciones están en boca de todos. Playa, montaña, piscina… Sea lo que sea hace falta alojamiento y ahora hay muchos reacios a dormir en un hotel. El alquiler vacacional en este 2015 no es una moda, es la tendencia.

Hace tan sólo unos días leía en la prensa que la renta media de un apartamento para el mes de agosto es de casi 600€ por sólo una semana. Una cifra muy jugosa para los propietarios de inmuebles en zonas turísticas pero ¿sale a cuenta?

Aunque a priori parece una forma rápida y segura de conseguir dinero, la rentabilidad y la estabilidad reales de la operación no son tan buenas.

Si queremos sufragar los gastos que genera una vivienda mediante el alquiler vacacional o turístico necesitaríamos asegurarnos una ocupación mínima de 200 días al año. Julio y agosto son los meses de vacaciones por excelencia, probablemente no te cueste encontrar inquilinos temporales para esas semanas ¿y el resto del año?

Conseguir 200 días de alquiler supone lidiar con muchos inquilinos, entregas de llaves, recogidas, limpieza, mantenimiento y papeleo. Pero es que además, puede traer problemas.

A día de hoy y desde hace casi 2 años, el alquiler vacacional está fuera del marco legal de la Ley de Arrendamientos Urbanos. En la actualidad depende de las leyes de cada comunidad autónoma, mucho más restrictivas. De hecho, la mayoría obligan a registrar la vivienda y a cumplir con unas condiciones específicas que si no se cumpliesen podrían acarrear importantes multas.

Idas y venidas, poca estabilidad… El alquiler vacacional está lejos del alquiler habitacional. Si optas por el alquiler como vivienda habitual podrás despreocuparte. El año tiene doce meses, en los que no siempre brilla el sol y se está de vacaciones. Convierte tu piso de alquiler en el hogar de otra familia, no en un mero alojamiento de vacaciones, te aseguro que saldrás ganando.

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