Un estudiante es el inquilino ideal para el casero primerizo..rigurosos pagadores, poca vida hogareña, escasas posesiones, avales familiares, tiempo limitado y desalojo sin complicaciones. Durante las semanas de finales de agosto a octubre las mentes de los estudiantes foráneos sólo están ocupadas en dos cosas: matricularse y encontrar alojamiento para el curso.

Las inmobiliarias confirman que oferta y demanda en este segmento del mercado se han mantenido estables durante este año, y que ha ido captando a caseros noveles, que estrenan con los universitarios sacar provecho a sus viviendas desocupadas.

Algunos propietarios, como José Castro de Madrid, lo hacen “porque el piso puede tener una cierta disponibilidad al tratarse de contratos a corto plazo”. Otra casera, Mª Carmen Castro, también comparte esta idea: “Sólo las durante nueve meses, así que luego yo puedo hacer lo que quiera con ella”.

Los hay que arrastran una larga y satisfactoria experiencia con jóvenes inquilinos. “Nunca me han dado problemas”, afirma Teodoro Martínez, que lleva seis años arrendando a estudiantes. Elena Castellanos, también apostó por ello hace seis años tras una mala experiencia con una familia trabajadora. “Tuvimos que invertir 11.000 euros entre los destrozos y lo que nos dejaron a deber”, explica. “Los estudiantes siempre pagan, ya sea por las becas o por los padres”, añade.

Portales, Facebook y carteles en las facultades las fuentes de información de los jóvenes inquilinos. Ante la escasez de compraventas, también las agencias están entrando en el negocio. Según Pablo Cruz, agente de Inmobiliaria Embajadores, “los caseros prefieren tener los meses de verano con el piso vacío antes que estar un año sin saber si el inquilino le va a pagar”. “El 90% de los estudiantes nunca ha dejado de pagar”, admite.