Cuando las dificultades económicas aprietan, el ingenio se agudiza para sobreponerse. Cada familia tendrá su propia receta para llegar a final de mes, pero cuando no es suficiente, hay incluso que cambiar los hábitos de vida. Los carteles de universitarios que buscan piso para compartir son habituales en el entorno de los campus del Ejido y Teatinos, sobre todo al inicio del curso académico.

La demanda ahora se ha disparado y abarca nuevos grupos sociales como los mileuristas, inmigrantes y divorciados. En general personas que no pueden hacer frente en solitario a los gastos de un alquiler, aunque en otros tiempos han vivido en su piso independiente. De ahí, que muchas familias le hayan abierto la puerta al alquiler de las habitaciones que tienen vacías para poder llegar a final de mes o, en el mejor de los casos, poder ganar un dinero extra.