Alquilar una vivienda cerca de la playa es una opción económica. En Internet podemos encontrar una amplia oferta, dado que los inmuebles de alquiler vacacional proliferan en la Red.

Destinos costeros compiten con zonas rurales atrayendo la atención del futuro inquilino estacional. Resulta muy útil realizar un primer sondeo a través de los portales inmobiliarios con el objetivo de hacerse una imagen de la oferta existente. Además, es muy sencillo ponerse en contacto con el dueño del inmueble o la agencia que gestiona su arrendamiento. Con éstas últimas, los trámites son más fáciles, puesto que se encargan de todo el proceso.

Si el trato es con un particular, es importante que todo esté recogido por escrito. Cuando se hace una reserva acompañada de una cantidad de dinero, apoyándose únicamente en un acuerdo verbal, nos exponemos a un riesgo que podemos evitar con un simple documento. Por ejemplo, firmar un inventario anexo al contrato protegerá al cliente ante la negativa del propietario de devolverle la fianza por la posible ausencia de algún mueble.

Un tema polémico es la proximidad de la vivienda a la playa con la que suelen anunciarse los pisos, algo que una vez en el terreno puede no ser cierto. El mejor modo de asegurarse es preguntar la dirección exacta y comprobarlo en Internet de forma previa a la entrega de llaves. Las vacaciones están hechas para desconectar, así que, antes de dar tu conformidad, asegúrate de librarte de cualquier inconveniente.