La apuesta del Ayuntamiento de Mataró contra la crisis inmobiliaria para hallar una alternativa económica viable ante el déficit de viviendas de alquiler se materializará antes de fin de año con la primera promoción de pisos contenedores de Catalunya. Serán 30 pisos de protección oficial para jóvenes construidos a partir de reciclar contenedores industriales de mercancías, según quedó confirmado ayer en una jornada técnica a la que asistieron 500 profesionales.

«Una vez construidos», explica el arquitecto Daniel Isern, del gabinete Alonso-Balaguer, responsable de diseñar las viviendas, «nadie detectará si son construcciones modulares hechas a partir de contenedores», ya que del cajón metálico solo se aprovechan sus propiedades: disponibilidad, bajo coste, fortaleza y manejabilidad. Según Isern, «serán construcciones de una gran calidad arquitectónica», con la misma durabilidad que las de hormigón.
Los contenedores se obtienen de excedentes de puertos europeos. Las carcasas se manipulan individualmente y se someten a una transformación en un taller especializado, donde aplican capas térmicas aislantes, ventanas de aluminio y las modificaciones precisas para adecuarlos a la normativa de habitabilidad. Tras el proceso industrial, solo queda unirlos y apilarlos. Un concepto que Isern resume así: «Aprovechar un contenedor sin tener que vivir dentro de un contenedor».

MÍNIMO IMPACTO / En Mataró, la primera de las dos promociones tendrá 28 viviendas sobre una base de construcción tradicional que acogerá un equipamiento municipal aún sin definir, en una parcela de 3.400 m2. El diseño adapta la construcción al trazado de la Riera Figuera Major, minimizando su impacto visual. Las viviendas de la fachada principal serán de una planta y tres pisos, y en la parte posterior, en la calle Espriu, de planta y dos pisos.

Para obtener una vivienda modular de 40 m2 es preciso reciclar dos contenedores, como los que se apilan en las instalaciones portuarias. Cada piso contenedor tiene iluminación natural, ventilación cruzada y espacios comunes, como un módulo con servicio de cocina y un espacio para lavandería con tendederos de ropa. El ayuntamiento, según el concejal de Habitatge, Francesc Teixidó, los incluirá en promociones oficiales de alquiler, a precios inferiores a 300 euros mensuales.

El ahorro de tiempo y el coste económico es otra de las características que agrada a los responsables municipales, ya que el precio por metro cuadrado es de 600 euros, ante los 900 de los pisos de ladrillo.