El tradicional aval bancario se está viendo sobrepasado en los últimos años por los nuevos Seguros de Impago del Alquiler, productos de garantía más flexibles para los inquilinos, que facilitan la misma seguridad y muchas ventajas a los propietarios: mayor cobertura, asistencia y asesoramiento.

Para permitir que los propietarios e inquilinos conozcan bien las dos opciones y elijan la que más les conviene, hemos realizado una comparativa entre ambos.

El aval es realizado por una sede bancaria y  garantiza que el inquilino cumplirá con sus obligaciones de pago de mensualidades. A cambio, el inquilino deberá tener una gran cantidad de dinero retenida en la cuenta. Además de asumir gastos de mantenimiento de dicho aval. Hay muchos tipos de avales, pero lo más común en los alquileres es que el inquilino deba pignorar seis mensualidades en el banco y no pueda tocar el dinero mientras dicho aval esté en vigor. Sea como fuere, la forma, plazos y documentación varía entre las entidades bancarias.

En el caso del Seguro del Impago del Alquiler, es una póliza que cubre al propietario en caso de impago, además de otros actos contra la vivienda. También incluye defensa jurídica y asesoramiento. Para solicitarlo, hay que aportar las dos últimas nómina del futuro inquilino y el DNI.

El aval es solicitado por el inquilino y el seguro por el propietario, aunque pueda repercutir su coste en la renta mensual.

Coste del aval versus coste del seguro de Impago del Alquiler

En el caso del aval, además del dinero retenido en la cuenta, el inquilino tiene que abonar: los gastos de la comisión de estudio y de apertura, una cobertura de riesgo que se aplica trimestralmente, y el coste de intervención del Notario (del 0,3 % aproximadamente).

El coste del Seguro de Alquiler supone entre 3 y 4 % de la renta anual de la vivienda, en el caso de la cobertura de impago de doce meses. Aunque también existe la opción de asegurar la renta durante seis o nueve meses. El precio final varía, dependiendo de la renta mensual y la aseguradora que se elija. Por ejemplo, para una vivienda de alquiler de 500 euros de renta mensual, se pagaría una media de 235 euros de seguro al año, en el caso de una cobertura de impago de doce meses de rentas.

Para contratar el seguro, además, se realiza un estudio previo de viabilidad del inquilino, que reduce notablemente el riesgo de impago.

El tiempo que se tarda para obtener el seguro o el aval también se diferencia notablemente. En el caso del seguro, puede tardar 24 horas, mientras que para el aval se puede alarga varias semanas.

Si se produce impago, en el caso del aval, el propietario debe dirigirse a la entidad financiera y proceder a ejecutarlo. Algunas entidades solicitan la denuncia contra el inquilino.

En el caso del seguro de impago, se comienza a pagar las rentas al propietario a partir del segundo mes de imago de la misma. El propietario cuenta con asesoría jurídica especializada para poner en marcha el proceso de desahucio.

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